Un hábito se define como algo que haces con frecuencia o regularmente. Como cepillarte los dientes antes de acostarte, usar desinfectante de manos al salir del supermercado (gracias 2020), escribir un diario o hacer ejercicio. Algunos los trabajamos duro para crear y otros son una parte tan arraigada de nuestras vidas que apenas notamos que están ahí.





Las investigaciones sugieren que los hábitos representan alrededor del 40% de nuestras acciones en un día cualquiera. Sí, prácticamente la mitad de tu vida se realiza automáticamente, sin mucho pensamiento real. Y no, tampoco podemos decidir cómo nos sentimos al respecto.





Por todos lados, hay razones evolutivas sólidas detrás de la creación de rutinas arraigadas. La mayoría apuntan a mantenernos vivos. Y cuerdos. Imagina lo confundidas que estarían nuestras mentes si tuviéramos que detenernos y considerar si realmente queremos abrocharnos el cinturón de seguridad o tirar de la cadena del inodoro. Nos estamos protegiendo de una sobrecarga mental que simplemente no podríamos manejar y liberando nuestro cerebro para tomar decisiones que requieren más reflexión.





Los hábitos aportan estabilidad cuando las cosas a nuestro alrededor cambian (gracias otra vez 2020) y son estupendos para nuestro cuerpo y mente. Y podemos crearlos en menos de un mes. Buenas noticias, ¿verdad?





Se piensa que en tan solo 30 días puedes programar un nuevo comportamiento para que se convierta en rutina. Lo cual es bastante sencillo, ¿no? Comprométete a un mes de autodisciplina ahora, para cosechar los beneficios más adelante… ¿Despertar y preparar un jugo fresco? ¡Hecho! ¿Salir a correr? ¡Hecho! ¿Practicar el piano? ¡Hecho! ¡Tanta grandeza al alcance de nuestras manos!





¿Tienes algo en mente? ¿Quieres crear un hábito? ¡Vamos!





Aquí te explicamos cómo…





Fija una fecha





Marca un mes en tu agenda y dedícalo a formar un hábito. Haz esa cosa cada día para entrenar a tu cerebro a considerarla tu nueva forma habitual de ser. Cuanto más lo hagas, más rápido se establecerá la conexión.





Hazlo diario





Si quieres afianzar un hábito, necesitas trabajar en ello todos los días durante los primeros 30 días. No necesitas cambiar tu vida drásticamente en 24 horas, pero sí debes procurar incorporar el nuevo hábito de alguna manera pequeña cada día y construir sobre eso.





Mantén la constancia





Sea lo que sea, intenta hacerlo a la misma hora, en el mismo lugar durante todo el mes. A medida que pasen los días, tu subconsciente captará las señales del entorno y activará el hábito por ti. Inteligente, ¿verdad?





Mantén claro el resultado





Recuérdate durante el mes las razones detrás de los nuevos comportamientos y los beneficios que traen consigo.





¡Tú puedes!





Los hábitos se fortalecen cuanto más los realizas, hasta volverse tan automáticos que puede que ni notes que forman parte de tu rutina. Respirar oxígeno puro ClearO2 cada mañana ayudará a la renovación celular, mejorará la función cerebral, aumentará tus niveles de energía y potenciará tu día. Recomendamos tener un envase junto a tus vitaminas y tomarlo con tu taza de té matutina. ¡Ahí tienes un nuevo hábito! Mira arriba para cuatro maneras fáciles de mantenerlo.


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